top of page

Violeta Parra: La mejor de todas de Bernabé Galicia (México)


ree

Bernabé Galicia (Ciudad de México, 1981) tiene publicados poemas, artículos y ensayos en antologías, revistas y medios nacionales e internacionales, así como el monólogo ¿Le pasó esto alguna vez a Cervantes? (Herring Publishers, 2013). Ha sido traducido a la lengua totonaca y al náhuatl, y sus poemas han sido incluidos en las antologías del Grupo Cultural OCCEG de Papantla, Veracruz, Arpegios de la palabra, Las vainas de mi palabra e Inopia y en la antología Renacer en primavera de Ediciones Afrodita (Córdoba, Argentina).





Violeta Parra: La mejor de todas


Violeta del Carmen Parra Sandoval, compositora y artista multidisciplinaria, nació el 4 de octubre de 1917 en San Carlos, Chile, y murió, después de viajar por aquí y por allá dentro y fuera de su patria, el 5 de febrero de 1967 en la capital de su país. Sus padres fueron Nicanor y Clarisa, maestro y costurera, y tuvo nueve hermanos, entre ellos el poeta Nicanor Parra y el compositor Roberto Parra Sandoval. Violeta tuvo cuatro hijos, un par con cada uno de los hombres con los que se casó. Su padre Nicanor murió de tuberculosis, cuando Violeta estaba en la adolescencia, quedando su madre con muy poco dinero y a cargo de diez hijos, cuidados a los que Violeta la asistió en la labor de costura, como declara uno de sus hermanos, el folclorista Lautaro Parra, en el documental Viola Chilensis (Chile, 2003), de Luis R. Vera. Violeta también se volvió cantora callejera para aportar al sostenimiento de la familia e interrumpió sus estudios de maestra normalista para dedicarse a la música trabajando en un bar de Santiago con su hermana Hilda y dos de sus hermanos, para luego trabajar en el circo, donde se dio a conocer entre la gente, su real motivación, y a la que elegiría por sobre cualquiera de las expresiones de su creatividad, como en su momento declaró nuestra cantora.


En el mismo documental, el poeta, investigador y profesor Fidel Sepúlveda dice que “... Violeta encarna lo mejor de la tradición chilena, tradición entendida como encuentro de lo antiguo y de lo nuevo …”, que recrea en su poesía y música como en su obra plástica y visual gracias al conocimiento de las manifestaciones de la tradición de su país, en el que se apoya, tanto como al dominio de la técnica artística puesta al servicio de la expresión auténtica de su afinada sensibilidad, que transforma lo propiamente chileno en universal, constituyéndose en una especie de testimonio de identidad desde Chile hacia el mundo (Memoria Chilena), “... si uno observa sus obras [continúa Fidel Sepúlveda] en la gama de creaciones de Violeta Parra en este ámbito, uno puede ver que hay un denominador común, este universo de mito, de cotidianidad y de proyección más allá de la cotidianidad, y que cuando estoy hablando de mito estoy hablando de leyendas, de tradiciones, que han venido de generación en generación transmitiéndose”.


En tanto, la escritora Isabel Allende señala que “... la Violeta es mucho más reconocida afuera que en Chile, en Chile se habla de los grandes poetas y se habla de la Gabriela Mistral y de Pablo Neruda y nadie menciona a la Violeta Parra que es la poeta natural de este país, es el trovador de este país, la cuentacuentos, es la que realmente interpreta la realidad chilena desde un punto de vista primitivo y natural que nunca nadie más ha sido capaz de hacerlo”; así pues, tuvo que ir a Europa, al Festival de la Juventud en Varsovia y después a París y a Ginebra, para que se reconociera la valía de sus creaciones, “… allá, en cuanto la oyeron, la acapararon”, sentencia el “Tío Lalo” Parra, esto para los inicios de la década de los años sesenta del siglo pasado, en el Barrio Latino de la capital francesa, en el bar L’Escale, donde se reunían estudiantes de toda Latinoamérica y donde se ganó, poco a poco, la aceptación para sus composiciones y el reconocimiento no solo de su genio artístico, sino también de su valor como ser humano dispuesto a la franca amistad movida no por interés, sino por la fuerza de la empatía: “... como persona tenía el don de la amistad, este don que [rememora el poeta brasileño Thiago di Mello] parece, de vez en cuando, un pájaro de la selva amenazado de extinción …” y, respecto a su poesía, señala que Violeta Parra “... tenía la virtud de la simplicidad, sus metáforas no se quedaban cerradas, herméticas, no, sus metáforas se abrían, se entregaban, a quien oía sus canciones …”, glosemos, pues, cuatro de sus composiciones: La jardinera, Cantores que reflexionan, Gracias a la vida y Maldigo del alto cielo, para encontrarnos con la claridad de sus imágenes, la franqueza de su carácter, con su poética, sus afectos y su coraje, para encontremos, en fin, a nuestra querida Violeta dispuesta a entregar el alma en su canto universal.


La jardinera

En esta canción compuesta por seis cuartetas y un estribillo de seis versos en los que alterna rima asonante, Violeta se propone como remedio al desamor el cultivo de la tierra a través de una serie de asociaciones que despliegan ejemplarmente las imágenes que transparentan su sentir: Creciendo irán poco a poco / los alegres pensamientos, / cuando ya estén florecidos / irá lejos tu recuerdo, a la vez que atribuye cualidades humanas a las plantas de su jardín: Cogollo de toronjil / cuando me aumenten las penas, / las flores de mi jardín / han de ser mis enfermeras, es decir, hace uso de la prosopopeya de la misma manera que Miguel Hernández, cuando atribuye cualidades o actos de los seres animados a viejas misivas y a la tinta con la que se escriben, en el poema Carta:


En un rincón enmudecen

cartas viejas, sobres viejos,

con el color de la edad

sobre la escritura puesto.


Allí perecen las cartas

llenas de estremecimientos.

Allí agoniza la tinta

y desfallecen los pliegos,

y el papel se agujerea

como un breve cementerio

de las pasiones de antes,

de los amores de luego.


Cuando te voy a escribir

se emocionan los tinteros:

los negros tinteros fríos

se ponen rojos y trémulos,

y un claro color humano

sube desde el fondo negro.


Cantores que reflexionan

En versos eneasílabos, cincuenta versos de arte mayor para ser precisos, con cinco diferentes rimas asonantes, Violeta Parra presenta la lírica de la canción Cantores que reflexionan, incluida en el álbum “Las últimas composiciones”, a la vez que formula una poética de la composición en el diálogo que se entabla con el cantor que Va prisionero del placer / y siervo de la vanidad, / busca la luz de la verdad, / mas la mentira está a sus pies. Las estrofas están compuestas por cuartetas de rima abrazada, salvo la segunda cuarteta de la tercera estrofa que cambia a rima cruzada: Es el dinero alguna luz / para los ojos que no ven, / treinta denarios y una cruz, / responde el eco de Israel, ni tampoco en la última estrofa en la que se repite la rima inmediatamente anterior en los versos pareados que permiten concluir la canción con la reivindicación del poeta aludido: En su divina comprensión, / luces brotaban del cantor, pues antes el entendimiento, desde el fondo de su ser, así le habló: Cántale al hombre en su dolor, / en su miseria y su sudor, / y en su motivo de existir.


Gracias a la vida

En Gracias a la vida, Violeta Parra, nuestra suicida favorita, antes de acabar con su vida de un disparo en la cabeza, tras haberlo intentado con barbitúricos y cortándose las venas, agradece la vista, el oído, la lengua y el pensamiento, la capacidad de distinguir al bueno del malo, a la dicha de quebranto, los dos materiales que forman el canto de todos que también es su propio canto, y la transparencia al fondo de unos ojos claros, las buenas intenciones y el trato amable, la nobleza de espíritu tantas veces ultrajada, el impulso tras las creaciones de la humanidad, el arte, la ternura y la compasión por el bienamado, es decir, por el ser humano, y la voluntad de vivir: enérgico palpitar, prístino carácter, expresión elemental que se ahoga en la incomprensión del mundo y de los hombres tanto como en la estrechez económica y el desamor, pese al infatigable trabajo.

Violeta inicia con este tema el álbum “Las últimas composiciones” de 1966 a la vez que se despide del alto cielo y su fondo estrellado, de grillos y canarios, martillos, turbinas, ladridos, chubascos, de la madre, el amigo y el hermano, de ciudades y charcos, playas y desiertos, montañas y llanos y la casa tuya, tu calle y tu patio, en fin, de la alegría, el llanto y el amor profano, así se despidió entonces la cantora chilena que acabaría con su vida al año siguiente de publicado el disco que incluye Gracias a la vida y del que tuvo una última ocasión de registrar en estudio para provecho del arte de la composición de canciones: “Yo no me suicido por amor. Lo hago por el orgullo que rebalsa a los mediocres”; no obstante, ahí donde perviven las palabras del ser amado, ahí está Violeta Parra, la mejor de todas, en los hondos pechos a la poesía y a las pródigas caricias de sus cantos vulnerables.


Maldigo del alto cielo

En el orden de los temas del álbum “Las últimas composiciones”, en la quinta posición, Violeta le canta a la insalvable distancia que la separa de su amado: Run Run se fue pa´l norte, / yo me quedé en el sur, / al medio hay un abismo / sin música ni luz, es decir, sin gracia, belleza ni comprensión, y, entonces, frente a la insoslayable despedida que deja desolación en las habitaciones, qué más queda por hacer, sino enfurecerse con el sol cual si fuera el lóbrego conductor del tren que parte, maldecir del alto cielo las estrellas con su luz, la tierra con sus trabajos y el devenir con sus bochornos, porque el alma está de luto, maldecir de la patria las guerras y la paz, lo veleidoso, lo honesto y el engaño, las certezas como las dudas, porque es mucho el dolor cuando un anhelo muere, maldecir las mudanzas del tiempo, lo etéreo, lo profano y lo santo, maldecir cantos y emblemas, la tierra, el mar y el universo entero por tan grande quebranto, maldecir a vivos y muertos, la noche, el día y al amor con la fuerza de sus hechizos, porque tras el coraje se agazapan las tristezas, maldecir, una y otra vez, del alto cielo la fortuna y la condena de vivir, y también maldecir el horizonte que se aleja con la bandera de la traición, porque a cada minuto se prodigan desencuentros, porque … así es la vida entonces, / espinas de Israel, / amor crucificado, / corona del desdén, / los clavos del martirio, / el vinagre y la hiel.


Referencias

Cápsula de Recuerdos. (29 de agosto de 2011). #Violeta #Parra #Biografia Viola Chilensis (completo) #violetaparra #Documental [Archivo de Vídeo]. Youtube. #Violeta #Parra #Biografia Viola Chilensis (completo) #violetaparra #Documental

Hernández, M., Antología poética, Ciudad de México, FCE, 2020, pp. 47-50.

Memoria Chilena. (s.f.). Violeta Parra (1917-1967). Violeta Parra (1917-1967) - Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile

Niño Viejo Estudio de Animación. (9 de marzo de 2020). Cantar con Sentido, una biografía de Violeta Parra - Cortometraje Completo [Archivo de Vídeo]. Youtube. Cantar con Sentido, una biografía de Violeta Parra - Cortometraje Completo


Querétaro a 20 de marzo de 2025



Comentarios


CENTRO%20LOGO3_edited.png
  • Facebook
  • Instagram
bottom of page