Poesía de Valeria Esparza


México, 2004. Valeria Esparza, la literatura ha formado parte de su vida desde su niñez, comenzó a escribir cuentos en su infancia y fue explorando los diferentes estilos hasta llegar a la poesía, esta ha sido su mejor acompañante. Las letras son su consuelo. Fue ganadora del premio nacional de la armada de México 2022, es beneficiaria del PECDA 2021 y ha ganado un par de premios locales.




AHORA QUE NO ESTAMOS


Ahora que no estás, recuerdo tu cuerpo tirado en el suelo, con un disparo en tu frente, justo al lado del lunar donde solía besarte cada que te ibas. La sangre alrededor de tu cabeza escurriendo por las escaleras, me recordaba al rojo labial que tanto te gustaba que usara. El arma en tu mano izquierda, pues decías siempre que, si algún día tenías que dar un balazo por defenderme, al hacerlo con esa mano nunca fallarías.


Ahora que no estás, te grito en cada sueño que no quería que me protegieras, no quería visitar a tu madre para mantener tu recuerdo vivo. Suelo ir a tu tumba y te canto un par de canciones, prometí que nunca saldría una sin que antes la escucharas. Cierro mis ojos y veo la carroza café donde partiste, del mismo color que el vestido que me regalaste en año nuevo. Me arrepiento de leer esa última carta, pues el cariño que tanto mencionabas tenerme no basta para sanar el dolor que me dejó tu partida.

Ahora que no estás, me doy cuenta de que la que murió fui yo, te amo tanto que no puedo dejarte solo.


Ahora que no estoy, te acompaño en cada anochecer prendiéndole una veladora a mi foto. Te visito en cada sueño para recordarte las promesas que hicimos y que ahora tú tienes que cumplir. Me recuesto a tu lado y aunque no puedas observarme, te susurro nuestro poema favorito. Te cuido desde arriba, porque el por siempre juntos será por la eternidad.

Ahora que no estoy, me gusta pensar que yo no morí y que aún te puedo abrazar. -Valeria



SI UN DÍA YA NO ESTOY


Si un día ya no estoy, búsquenme, yo nunca me hubiera ido sin avisar.

Si un día ya no estoy, búsquenme en las afueras de la ciudad, en el campo, búsquenme en el centro de nuestro bello estado, búsquenme en cada casa, porque no solo me encontraran a mí, encontraran a muchas.

Si un día ya no estoy, no me culpen, yo nunca me hubiera puesto en situación de riesgo, nunca le hubiera aceptado un trago a un desconocido.

Si un día ya no estoy, dejen de decir que fue porque me vestía provocativa o porque estaba sola de noche, porque no es así, a veces solo basta con estar un domingo en pijama a las once de la mañana para que alguien venga y arrebaten todos tus sueños.

Si un día ya no estoy, no me recuerden como una mujer que fue abusada sexualmente más de una vez, tampoco me recuerden como pedazos de un cuerpo que se encontraron en la carretera.

Si un día ya no estoy, recuérdenme así, escuchando música siempre y con una pluma y una libreta en mano.

Si un día ya no estoy, abracen a mis padres, a mis hermanas, a mis amigas, abrácense entre ustedes, siéntanme en cada abrazo.

Si un día ya no estoy, salgan y quemen todo, que el mundo se entere de la injusticia, que todos sepan que el infierno está aquí.

Si un día ya no estoy, luchen porque yo sea la última, porque ninguna otra niña, ninguna otra mujer, ninguna otra persona, tenga que sentir el miedo que yo sentí.

No esperamos a que ya no estemos para luchar, sigamos luchando porque calladas no nos vemos bonitas.

Si un día ya no estoy, espero que sea porque viví muchos años y tuve una vida excelente no porque un día alguien vino y arrebató mi vida sin piedad alguna.


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