Poemas de Ximena Cobos Cruz






Para que yo pudiera escribir tuve que leer cientos de hombres que me enseñaron que el amor era una cruda interminable Un puñado de sudacas, gringos mexas que idolatraban putas y lloraban al alba que no les pertenecieran Para que yo pudiera escribir me hundí primero en un eterno repetir de sus motivos de sirenas Fui hombre empuñando pluma, botella y rabia Hasta que la rabia, me di cuenta, venía de otro sitio Uno más lejano Aquel donde mi cuerpo sentía ese amor borracho no de despecho sino de encierro Comprendí, así, que esas mujeres, idas de tantos versos, que dejaban soledades como estela no eran putas, sino rebeldes Y son ellos los que no pueden soportar que te decantes al deseo Viene luego la promiscuidad a darte un nombre A construir el pacto permanente entre el proxeneta y el amante A atraparnos otra vez en cabaretiros media luz y sin reproches para cerrar el círculo infernal de sus amores calavera Entonces... Para que yo pudiera escribir tuve que leer mujer tras mujer en una apropiación de sus silencios Entender la risa sin mesura el gesto irónico Una lengua ajena que traducida era también mi lengua Para que yo pudiera escribir tuve que reconocer primero la obsesión con ese cuerpo territorio mina oscura Pelambrera Medio ciego Algo nervioso Para que yo pudiera escribir pasó el tiempo con sus abismos cicatrices, rabia mía digna entonces Antes siempre Ahora o nunca Para al fin poder hacerlo Tuve que sabotearme una y diez veces en lecturas tropezadas Rayonear hojas, perder recuerdos Hasta encontrar al fin la voz, la gracia La sencilla dilación de la palabra






manifiesto por una devolución de la palabra


Declaro devuelta la capacidad de crear nuevas palabras


amorhabitarnos

entre amigas hermanas perras y gatas


Las mujeres habremos de conjugar el sentimiento

y reconstruir una lengua materna

de leche, miel y caricias

Un sistema imperfecto a base de prefijos

que recuerden a las ancestras

/Pieles rotas y cabellos deshojados/

Mujermarea, mujerentraña,

mujeravismo, mujerpoblada


Abolir los ismos es el siguiente paso

Definitivo, necesario

Liberador ante todo este presente


/La historia ha demostrado también ser nuestra

Relacional, intrínseca, revolucionaria/


Los ismos son de los chicos

/Uma Conti dixit

Donna Harawey annūntiāvit/


Las calles no son de los tipos

Ni las plazas

Ni las miradas que nos quieren arrebatar tan prontamente


La lengua no es de los hombres

La humanidad no se cifra en masculino


Antes de todo orden patriarcal y maldito

existía algo más que la justicia

/que ahora se reclama necesaria/

La autoridad significaba otra cosa

Tan distinta a las jerarquías implantadas por los hombres


En una prospectiva ardiente

habremos de re-construir la matria

de la utopía cósmica tan anhelada

como salvamento, cuerpo, territorio.


La ciclicidad volverá a la tierra ese estar viva

Y terminaremos la larga línea de explotación errante

/vorágine humana/

Desplazadora de cualquier indicio de resistencia.






Todas somos tiempo

flotamos ceniza, color, incienso

Burlamos la memoria

porque nos hemos convertido en lo sabido

lo profundo de un pensamiento que nació una mañana

tan lejos que sólo nosotras recordamos

reordenamos y limpiamos tumbas y petates

páginas rotas y diarios amarillos


Somos el tiempo


No el árido recorrido de los días que

erosiona risas dientes muelas


Cicatrices de piel intacta

inmenso atardecer entretejido

en territorio de frontera

de ausencia que palpita en las entrañas.


Tiempo.

Señal dactilofacial

repetición ritual

de la inmanencia.

Tiempo.





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