"Sobredosis" de Rómulo Mar



Rómulo Mar poeta y escritor. Nació en Chiquimula, Guatemala. Maestro y Locutor Profesional graduado en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Columnista de gazeta.gt. y antologador. Fundador del canal Letras en Directo y del periódico impreso El Revisor. En 2015, la municipalidad de San Juan Ermita, le hace un homenaje y le entrega un reconocimiento público por su labor literaria; en 2018, por acuerdo municipal del ayuntamiento de Chiquimula, fue declarado "Valor Cultural del departamento de Chiquimula".


Ha publicado doce libros cuatro de cuentos: El invento, 2008. (ESGER), El Cazador de tropos, 2009. (ESGER), El poder de los espejos, 2017. (ESGER), Maledén 777; 2020. (Testigo Ediciones), dos novelas, El volumen del misterio, 2010. (ESGER), Diario de creación, 2011. (ESGER) y seis de poesía, Manojo de luces, 2014. (Amazon), Mírame, 2017. (ESGER), Poemas de lencería, 2021. (Testigo Ediciones), Dedicado a ti, 2021. (Testigo Ediciones), Espejo con naranjas, 2021. (Testigo Ediciones), Concierto de golpes. 2021. (Testigo Ediciones)




SOBREDOSIS


La mano en el calendario. El día se desmorona en las arenas del tiempo, se sube al tren del viento y desaparece en la distancia. Un joven sale de su trabajo jugando con la esperanza entre sus manos. Aborda un bus; bullicio, apretujones, música ensordecedora, olores fétidos, cansancio; el tedio explayado en el funeral del día. Tras el voluminoso aburrimiento, el muchacho, por fin, llega a su destino. Desciende del automotor botando bostezos y camina desatendiendo la vida, confiado y desprevenido, por una calle poco transitada en penumbras porque el alumbrado público no ha recibido atención en mucho tiempo. Con sus audífonos al oído trasladándole rap y hip hop se introduce en un callejón. Se oyen insultos, palabras soeces, ruegos, forcejeos, un grito seco. Pisadas de individuos escapan apresuradamente.


El joven era fan de un grupo de rock que tocaba en un café del centro de la ciudad. El vocalista de esa banda tenía una novia preciosa con quien hacía planes para iniciar una vida en matrimonio, tener hijos, divertirse, viajar, gozar la vida intensamente minuto a minuto. De eso precisamente habían conversado aquel último día de noviembre, la vez que se presentaban en la sexta avenida en “El Festival de la Sexta”, evento que se realizaba con la participación de varios grupos que se alternaban, uno tras otro, en el escenario al aire libre, en plena calle, bajo la lluvia de luces intermitentes de navidad. La ocasión tenía motivo extra de emoción para los integrantes de la banda en cuestión, porque estrenaban una rola de su propia cosecha. Al final de la interpretación del tema, un sujeto con gorra negra y un pañuelo que le cubría parte del rostro, subió intempestivamente al escenario, se abalanzó sobre el cantante y lo apuñaló repetidas veces sin mediar palabra; luego, corrió por atrás de la tarima y dobló en una esquina velozmente dejando a todos estupefactos y escandalizados.


Las calles borrachas de nocturnidad protegieron al atacante. Las mismas calles que se desplazan por distintas colonias, en los suburbios de la urbe, donde de tanto caminar se han roto, se han vuelto andrajosas. José lo atestiguaba porque vivía y se movilizaba en una de esas colonias. Era un tipo atrapado por las adiciones ya que se sumergía en la bebida y las drogas todos los días. Una madrugada triste amaneció descuartizado. La noticia apareció en varios medios de prensa, pero la nota que más atención acaparó fue la que publicó una estudiante de periodismo a punto de graduarse, debido a que ella la redactó con crudeza y las fotografías daban la impresión de poseer movilidad. La misma chica que había cubierto tantos sucesos deprimentes, impactantes y desgarradores como el de la niña que era violada por su papá; los casos de tantas mujeres asesinadas y cuyos crímenes permanecían impunes. La misma reportera de quien se ha enamorado Carlos desde la primera vez que la descubrió en la pantalla de la televisión donde también labora. Él se empecina en pretenderla y se dice así mismo “ella será mía” y fija el pensamiento en su mente construyéndolo a cal y cemento.


Carlos recaba datos sobre ella y procede a esperarla a las puertas del canal. Le habla varias veces, pero ella no le hace caso. Vuelve otros días. Tanta es su persistencia que por fin consigue que la periodista acepte una invitación a cenar y se van juntos. Entran a un restaurante romántico y charlan largamente. Tras la comida, salen muy contentos saboreando la amena conversación… de pronto se produce un violento encuentro con unos maleantes, los transeúntes huyen despavoridos, al mismo tiempo, coincidencia irónica, a cincuenta metros un loco va asustando gente, ríe, invadido de una risa loca va. En su proximidad se escuchan disparos, los disparos parecen reír, ríen los disparos. Alguien grita, alguien llora, su llanto parece reír, ríen lágrimas de risa, ríen las lágrimas un río de dolor, dolor jajaja dolor jajaja dolor jajaja


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