Dos poemas de Karen Leitón Araya



Karen Leitón Araya, nacida en 1970 en tierra de poetas, San Ramón, provincia de Alajuela Costa Rica. Realizó estudios universitarios en la Universidad de Costa Rica en la Licenciatura de Trabajo Social, profesión que ejerció durante cinco años. En la actualidad, se desempeña como empresaria en el mercado nacional de Costa Rica. Amante de la literatura, el teatro, la música, la poesía. Disfruta escribir poesía acerca de naturaleza y la montaña, algo que le apasiona. Sus principios cristianos son el sostén para ella y su familia. Busca dejar expreso sus sentimientos como mujer para reencontrarse y visibilizar su voz por medio de la palabra escrita.



MI DESEO


Deseo que estés bien,

pero para eso tienes que haber estado mal

para entender la diferencia.


Te deseo tantas experiencias

y que disfrutes cada una de ellas

sola o en compañía

que se vuelvan tus memorias,

tus tristezas, tus refugios y tus alegrías.


Te deseo amigos únicos, propios,

que sean el bastón cuando caigas

y el aplauso cuando triunfes.


Te deseo muchos abrazos

largos, fuertes o delicados,

pero que tengan la comisión

de llenarte el corazón

cuando lo tengas vacío.


Te deseo una caminata en la montaña

que te bañe con sus gotas de rocío,

si te fijas son milagros que tocando la semilla

le dan fuerza a las raíces que abrazan a la tierra,

y levantándose erguidas se abren paso hacia arriba.

Deseo que, alzando tu rostro al cielo,

cierres los ojos y extiendas tus brazos,

y te llenes de gratitud al reconocer

el camino transitado.


COSAS PEQUEÑITAS


Existen cosas pequeñitas con un mágico brillo

que se tornan remembranzas selectivas,


Al mirarlas fijamente cosquillean nuestro ser

sabotean las murallas, parapetos, barricadas,

Ni el tiempo ni la ausencia alcanzaron a borrarlas

hacen viajes de ida y vuelta a voluntad

Cual luciérnagas con luz propia en sus alas nos llevan a volar,

son chispitas juguetonas que irradian alegría,

se dejan llevar al son del viento

parecen titilantes estrellitas que aún entre millones

al parpadeo podemos encontrar


Son regalos guardaditos en papeles tornasol

Suave y sigilosamente nos envuelven sus colores

Se convierten en sirenas que llevan de paseo a la mar


Son perlitas azulinas que abrigamos en su cofre,

Al cerrar los ojos, una finísima sonrisa

en el alma logran dibujar,

Han dejado como antaño la sonrisa más sutil,

Han dejado en el rostro estelas de una lágrima de cristal.

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