Dos poemas de Bernabé Galicia


Bernabé Galicia nació en la Ciudad de México. Ha publicado poemas, artículos y ensayos, así como el monólogo ¿Le pasó esto alguna vez a Cervantes? (Herring Publishers, 2013). Licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). Participó en el VI Encuentro Nacional de Ensayistas de Tierra Adentro. Fue coordinador editorial de ACADEMUS. Revista de análisis de arte, ciencia y cultura multidisciplinario. Ha impartido talleres de creación literaria y redacción académica para la UAQ. Trabajó como corrector de estilo y planas en el periódico Por Esto! de la Península de Yucatán. Ha sido traducido a la lengua totonaca y sus poemas han sido incluidos en las antologías del Grupo Cultural OCCEG de Papantla, Veracruz, Arpegios de la palabra y Las vainas de mi palabra.





Romance

A Alejandra Estrada


En horizontal incendio,

hundo la mano en el fuego

-incólume la juntura-,

y el oscuro magma bebo.


En el íntimo ardor tuyo

que se ostenta en la humedad,

vulnerable, mas leticia

de incógnito penetral.


En tu limen carmesí

henchido a feraz tacto

de una tremolar mordida,

y hendido en tiernos costados.


Te llama la tinta arbórea,

cenital pulposa pita,

del ónix y del rojo ópalo,

la montura de la pira.


A la atezada cimera

de dos nubes en tu pecho,

escala por los senderos

el digital pulso estrecho.


De prieto filo nacáreo,

tirante la humosa fronda

se tensa en bruñidos cuencos

que sendos puños alojan.


Arden en pétreos suspiros,

las dos lunas liminares

de los cantos tumefactos

de solitarios estiajes.


A la vera del vacío

de la sed de una andanada,

ígneo comunicante

de la hondura de una laja.


Afluye el rayo y la linfa

al nodo mineral tórrido:

el tétanos simultáneo,

tenso percolar armónico.


Repliegue orgánico erético,

rubí de iluminaciones,

percola abrasiva túrgida,

concoides lubricaciones.


Luego exigua ley vencida

de carbono arquitectura

-de emblemas disolución-,

en tu talle la mesura.


La geocaligrafía

se distiende rigurosa,

de este a oeste caminan

la noche y la luz que cortan;


colapsan ejes y nodos,

las elipses misteriosas,

y, aún más, la geometría

a crepúsculo retorna.


Se precipita el lenguaje

en la azur naturaleza,

mas arderemos en témpanos

mudos de corolas negras.




La realidad y el deseo


La sensual sublimación

el deseo la motiva,

luego, participativa,

es gracia sobre un plumón;

y pese a ser un jirón

de mi reposo funesto,

entre las ruinas protesto

el renuevo de las vidas,

las soledades erguidas,

el desnudo manifiesto.



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