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A una galàxia molt llunyana/En una galaxia muy lejana de Héctor Olivera (España)



Héctor Daniel Olivera Campos (Barcelona, España, 1965). Autor de la novela “El equívoco. El Evangelio según Judas de Nazaret”. Ganador del primer premio en los siguientes certámenes literarios: I Concurso de Microrrelatos ELACT Cartagena (2013); Cibercertamen literario Hypatia de Alejandría de literatura breve en su quinta y novena edición (2013) y (2017); III Certamen de

Microrrelatos de historia “Francisco Gijón” (2015); XI Premio Saigón de Literatura (2017); XV Premio de Relato Corto “El coloquio de los perros” (2017); I Certamen de relato corto “Té Cuento” (2018); IV Certamen de cuentos de Ultramar (2018); XIV. Concurso de Relatos de Viaje Moleskin (2019); III Concurso de Relato Hiperbreve “Qué no nos jodan la vida” (2020); IX concurso de microrrelatos Ribera Sacra-Parada de Sil (2021). I Concurso “Akelarre” (2021). También ha obtenido el segundo puesto en el XVI Premio Orola de Vivencias (2022). Finalista en numerosos certámenes. Ha publicado relatos en diversas antologías y en revistas literarias de España, Latinoamérica, Eslovenia, Israel y Estados Unidos.


Blog del autor “Objetos perdidos”: http://hectoroliveracampos.blogspot.com




A UNA GALÀXIA MOLT LLUNYANA


Quand va sortir la plaça per eixercir d’advocat al planeta Kepler 11, no vaig dubtar en apuntar-me. Barrinava que una societat més avançada tecnològicament, tambè ho seria moralment, aquesta era la reflexió que rumiava quand el coet, en una embranzina horitzontal, em va enlairar cap a una galàxia molt llunyana.

Avui, set anys keplerians desprès, s’ha fet palès el meu desengany. Les pegues professionals amb que m’he trobat com advocat alien partner, s’ha semblen massa, mutatis mutandis, a les canque patia a la Terra: Fiscals perapunyetes que s’opossen, per enllaçament quantic, als meus escrits de defensa; androides tabarrosos que pretenen modificar la pensió de retroalimentació de les bateries de la seva ex androna; dilacions indegudes per embussament de causes a l’Audiència Sideral, etc. Vaja, que el missatge de la meva experiència podía ser el següent: res és com t’ho imagines, tampoc les civilitzacions alienígenes.



EN UNA GALAXIA MUY LEJANA


Cuando salió la plaza para ejercer de abogado al planeta Kepler 11, no dudé en apuntarme. Barruntaba que una sociedad más avanzada tecnológicamente, también lo sería moralmente, esta era la reflexión en la que pensaba cuando el cohete, en una aceleración horizontal, despegó hacia una galaxia muy lejana.


Hoy, siete años keplerianos después, se ha puesto de manifiesto mi desengaño. Los obstáculos profesionales con los que me he encontrado como abogado alien partner, se parecen demasiado, mutatis mutandis, a los que sufría en la Tierra: fiscales pejigueros que se oponen, por enlazamiento cuántico, a mis escritos de defensa; androides pelmazos que pretenden modificar la pensión de retroalimentación de las baterías de su ex androna; dilaciones indebidas por atasco de causa en la Audiencia Sideral, etc. Vaya, que el mensaje que depara mi experiencia podía ser el siguiente: nada es como te imaginas, tampoco las civilizaciones alienígenas.



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